La isla de Amantaní, perteneciente al distrito del mismo nombre en la Región de Puno, Perú, se encuentra al este de la península de Capachica [4.4 km], y al norte de la isla de Taquile [8.1 km], en el Lago Titicaca.
La población tiene aproximadamente 400 familias, repartidas en las 10 comunidades de Santa Rosa, Lampayuni, Sancayuni, Alto Sancayuni, Occosuyo, Occo Pampa , Incatiana, Colquecachi y Villa Orinojón más el pueblo.
Su principal medio de subsistencia es la actividad agrícola; producen papas, ocas, cebada y habas; en la actividad pecuaria sobresalen los bovinos y vacunos. Su actividad textil es semejante a la de Taquile, tanto en variedad como en diseño. Debido a la existencia de una roca granítica y porosa en el cerro Llacastiti (característica de la roca por la que es más fácil de esculpir) se ha desarrollado una actividad de corte y tallado de utensilios en ese material para el uso cotidiano y para elementos decorativos en la construcción.
La ocupación de la isla se remonta ya a la época pre Inca. Por los años 1580 la isla fue vendida por el Rey Carlos V al español Pedro González.
Desde ese momento la isla estuvo en manos de los gamonales descendientes de los españoles. A comienzos del 1900, como consecuencia de las fuertes sequías, los hacendados comenzaron a vender las tierras a los nativos. Aproximadamente en los años 1950 los campesinos de Amantani habían adquirido casi la totalidad de la isla. Estos han retomado una organización basada en el parentesco y en la reciprocidad del trabajo de la propiedad familiar de parcelas de tierra, sistema mancomunado que es parte de la amplia cultura andina, tanto en el sector Quechua como en el Aimara.